El Si de un Mártir
Prof. Oscar Mejia Silva
Se acerca el día de la peruanidad, y las estrofas de nuestro glorioso himno
se repetirán y entonarán casi diariamente en distintos homenajes y en varios
puntos de nuestro país.
¿Quiénes fueron aquellos hombres y mujeres que hicieron posible que nuestro
Perú, sea libre, soberano e histórico?
Es evidente que hay muchos; desde héroes nacidos en nuestro territorio,
hasta extranjeros, que agradecidos por estas generosas tierras, sacrificaron
sus propias vidas, para hacerla libre e independiente.
De entre todos estos héroes, uno en particular me llama mucho la atención.
Es nuestro mártir, Alfonso Ugarte.
¿Quién fué Alfonso Ugarte? ¿Quién fué este hombre, que hasta después de su
muerte, se tejieron una serie de hipótesis, que oscilan entre lo impensable y
lo real?
La primera hipótesis y la más difundida, señala que Alfonso Ugarte, se
lanzó con su caballo del Morro de Arica, para que nuestra bandera no sea tomada
por el ejército chileno, y así ser convertida en trofeo de guerra.
La segunda hipótesis dice también que murió peleando, junto al coronel
Francisco Bolognesi, de acuerdo al testimonio del coronel Argentino, Roque
Sáenz Peña.
A lo largo de mi experiencia como profesor de Humanidades y cuando ha
llegado la hora de discutir la muerte de Alfonso Ugarte, he podido ver sonrisas
de incredulidad, en los rostros del alumnado a causa de la primera y más
difundida de las hipótesis. Estas sonrisas, se tornaron en preguntas, de si era
o no posible realizar un acto de tan grande envergadura. Muchos no creyeron que
así pasó, que no era posible inmolarse de esa manera por una causa tan alta y
prefirieron quedarse con la segunda de las hipótesis.
Yo, he preferido, desde algunos años, abordar el sacrificio de nuestro
mártir peruano desde un ángulo diferente.
Finalmente, todos los profesionales de diversas ramas, tenemos que ser capaces
no solo de hablar de nuestras materias en particular, sino de temas esenciales
como de la vida y su sentido o de la muerte y su legado;
Yo he preferido ver en la humanidad de Alfonso Ugarte algunos lados poco
conocidos entre muchos de nuestros compatriotas: el de mártir, hombre, hijo, hermano,
y cristiano.
Para poder entender el significado de mártir, leamos las siguientes líneas,
que diferencian al mártir cristiano del mártir común.
El mártir cristiano es algo
incomparable. No basta ver en el a un hombre que va a la muerte por
convicción….. como si no tuviera importancia la verdad de lo contenido en esa
convicción. Lo diferente e incomparable del mártir cristiano consiste en que,
pese al horror de cuanto le sucede, no sale de sus labios ni una sola palabra
contra la creación de Dios. (Josef Pieper)
Pero ¿Es posible que Alfonso Ugarte haya sido un mártir cristiano? Y la respuesta
se vuelve contundente en un sí. Si es posible, y hay documentos que lo
respaldan.
En sus últimas disposiciones patrimoniales y personales del héroe de Arica
dijo:
“Declaro que soy cristiano, que
profeso y creo en la religión Católica y que vivo y muero en tal creencia. Si
en algo soy injusto aquí; si he olvidado algún deber, suplico a todos me
perdonen, pues en los momentos en que escribo esto me encuentro apurado, con
mis deberes militares y del negocio y mi ánimo completamente aniquilado al pensar
en que puedo desaparecer en esta campaña y abandonar a mi madre y hermanas que
necesitan de mi apoyo”.
En estas líneas, vemos claramente no solo el martirio cristiano de nuestro
héroe, sino su rostro de hijo, hermano y su temor entendible de hombre que se
encontrará cara a cara con la muerte. Por tanto en la esperanza de Alfonso Ugarte, nuestro mártir peruano, se
asocian tres elementos encerrados en nuestra hermosa bandera
1. Lo realmente esperado es la vida eterna
2. La aceptación positiva del mundo creado en todos sus aspectos
3. La serenidad ante la contingencia de una catástrofe final en el plano
intrahistórico.
Es Alfonso Ugarte, quien con libertad, nobleza y valentía, nos deja en el
corazón, el orgullo de ser peruanos. Nos invita a reflexionar, si nuestro
corazón respondería a una tarea tan crucial, desde nuestra particular realidad;
tanto en nuestros roles de padres, de hijos, de hermanos y de cristianos.
Ser hombre finalmente es hallarse permanentemente confrontado con
situaciones de las que cada una es al mismo tiempo don y tarea.
Ante la muerte, la esperanza y el sentido de la vida aparecen frente a
nosotros; pero además pueden aparecer el miedo y la angustia de dejar atrás lo
que nos acompañó a lo largo de nuestra vida.
Lo que verdaderamente importa es que exista algo que podamos abandonar,
algo que nosotros podamos dejar en el mundo, una continuación de nosotros
mismos y que finalmente es el sentido de la vida.
El sentido de la vida es algo que no nos lo es dado, sino que es algo que
nuestro deber nos lleva a buscar para luego encontrar. La muerte nos llegará a
todos y no de la misma manera. La muerte es un momento que hace que de esta
vida pasemos a otra mejor, cuando el sentido de la vida valió la pena a pesar
de todo.
La muerte siempre estuvo con nosotros, desde que nacimos, pero muy pocas
veces la tomamos en cuenta. Sin embargo la vida es mucho más palpable y por lo
tanto merece mayor atención de nuestra parte para que cuando la muerte nos
llegue, la miremos con ojos de esperanza.