Dice Santo
Tomas que la realización del bien exige un conocimiento
de la verdad. «Lo primero que se exige de quien obra es que conozca».
Sin embargo Rene Descartes manifestó que “es prudente no fiarse por
entero de quienes nos han engañado una vez”
¿Dónde radica la diferencia
entre la prudencia del Santo y la del matemático?
La prudencia bien entendida no permite al hombre
colocar bloques de cemento frente a sus ojos y actuar guiados por la voluntad y
el deseo. De acuerdo con el santo, el hombre actuaria de acuerdo a la verdad
desnuda, es decir a la verdad en cuanto a realidad objetiva.
Y es que cuando miramos al
hombre con ojos inyectados de verdad, descubrimos que somos seres imperfectos,
o como diría Ortega y Gasset, somos hombres menesterosos. Somos seres que
tratamos con el mundo con tropiezos y torpezas y que en su mayoría no estamos
ordenados a la trascendencia por voluntad propia.
Queda evidenciado además el rol del matemático.
Este calcula de forma aparentemente precisa el grado de confianza o perdón que
el hombre medio le otorga a sus pares. No considera oportuno el perdonar al otro
porque alguna vez lo engañó.
Si la matemática representa en
cierta manera la vida misma a través del encuentro permanente de problemas y la
búsqueda inmediata de soluciones, entonces nos preguntaríamos: ¿No es el perdón
la forma más humana y sublime de solucionar problemas que impiden el trato
verdaderamente fraterno entre dos personas? ¿No es acaso el perdón la apuesta
renovada por esta humanidad menesterosa y sedienta de metanoia?
Desafortunadamente nuestros impulsos despiertan
muchas veces antes que nuestra ratio, y nos llevan a ser
imprudentes para buscar la verdad en las personas y en las cosas. No
perdonamos, juzgamos de forma inmisericorde, mal utilizamos la cruz para clavar
a los que nos ofendieron voluntaria e involuntariamente, cuando en realidad esa
cruz representa para la humanidad entera el perdón de nuestros pecados.
No olvidemos nunca que la
práctica en la virtud de la prudencia nos conduce necesariamente a ser justos.
La justicia, otra virtud cardinal, hace que el hombre viva en “verdad” con el
otro. Bien decía Josef Pieper “la justicia es la base de la posibilidad real de
ser bueno” y no podemos ser buenos si no practicamos las dos características
propias del cristiano: el perdón y el arrepentimiento.
Nosotros en
nuestra plena libertad tenemos la opción de actuar como santos o como simples
hombres de ciencia.
Que aburrido!!!!
ResponderEliminarNo entiendo nada!!!!!
Confieso que tuvo que leer dos o tres veces para comprender el texto.
ResponderEliminarInteresante el contexto que nos lleva a reflexionar el autor.
La vida de cristianos que todos decimos tener, sin embargo no logramos ser...
La razón, desde mi humilde parecer, es que actuamos más como hombres de ciencia y no como hombres de fe.
Saludos.
Leticia.
Leticia, es la incoherencia propia del aquel que no tiene sus ojos puestos en el cielo. El camino a la "santidad" es duro, pero emocionante. Duro, porque en el dia a dia nos tropezamos hasta caernos de cara contra el suelo y a pesar de ello nos paramos y seguimos. Por otro lado, es emocionate, porque al realizar actos buenos, nos damos cuenta que estamos hechos para el bien.
EliminarEs al final del dia que hacemos un inventario de cuanto hemos respondido a ese llamado de hacer el bien, como padres, esposos, hijos, amigos y sobretodo, como hijos de Dios.
Como dice un proverbio ruso: "La mejor conciencia es tu almohada"
Oscar Mejia
Deapartamento de Formacion.
Elizabeth Lopez
ResponderEliminarEste artículo me parecio muy interesante ya que se asemeja a la realidad, es mas lo comparti con otras personas en el facebook. Estoy de acuerdo con la opinión de Leticia.
Muchas gracias Oscar.
Gracias Elizabeth por difundir este artículo. Ojala la reflexión acompañe a los que lo reciban.
EliminarOscar Mejía
Departamento de Formación
Es el perdón Sanador y puente para construir la aceptación .
ResponderEliminarCuando agradecemos , perdonamos y aceptamos a las personas de manera incondicional construimos relaciones trascendentes .
Ejercer el perdón y la prudencia nos hace sentir mejor a nosotros como personas !