viernes, 24 de mayo de 2013

El Santo y el Matemático

                                                                            Prof. Oscar Mejía Silva

 Dice Santo Tomas que la realización del bien exige un conocimiento de la verdad. «Lo primero que se exige de quien obra es que conozca». Sin embargo Rene Descartes manifestó que “es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez”

¿Dónde radica la diferencia entre la prudencia del Santo y la del matemático?
La prudencia bien entendida no permite al hombre colocar bloques de cemento frente a sus ojos y actuar guiados por la voluntad y el deseo. De acuerdo con el santo, el hombre actuaria de acuerdo a la verdad desnuda, es decir a la verdad en cuanto a realidad objetiva.

Y es que cuando miramos al hombre con ojos inyectados de verdad, descubrimos que somos seres imperfectos, o como diría Ortega y Gasset, somos hombres menesterosos. Somos seres que tratamos con el mundo con tropiezos y torpezas y que en su mayoría no estamos ordenados a la trascendencia por voluntad propia.
Queda evidenciado además el rol del matemático. Este calcula de forma aparentemente precisa el grado de confianza o perdón que el hombre medio le otorga a sus pares. No considera oportuno el perdonar al otro porque alguna vez lo engañó.

Si la matemática representa en cierta manera la vida misma a través del encuentro permanente de problemas y la búsqueda inmediata de soluciones, entonces nos preguntaríamos: ¿No es el perdón la forma más humana y sublime de solucionar problemas que impiden el trato verdaderamente fraterno entre dos personas? ¿No es acaso el perdón la apuesta renovada por esta humanidad menesterosa y sedienta de metanoia?
Desafortunadamente nuestros impulsos despiertan muchas veces antes que nuestra ratio, y nos llevan a ser imprudentes para buscar la verdad en las personas y en las cosas. No perdonamos, juzgamos de forma inmisericorde, mal utilizamos la cruz para clavar a los que nos ofendieron voluntaria e involuntariamente, cuando en realidad esa cruz representa para la humanidad entera el perdón de nuestros pecados.

No olvidemos nunca que la práctica en la virtud de la prudencia nos conduce necesariamente a ser justos. La justicia, otra virtud cardinal, hace que el hombre viva en “verdad” con el otro. Bien decía Josef Pieper “la justicia es la base de la posibilidad real de ser bueno” y no podemos ser buenos si no practicamos las dos características propias del cristiano: el perdón y el arrepentimiento.
Nosotros en nuestra plena libertad tenemos la opción de actuar como santos o como simples hombres de ciencia. 

6 comentarios:

  1. Que aburrido!!!!

    No entiendo nada!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Leticia Arrighi Gaudereto Vieira13 de junio de 2013 a las 9:53

    Confieso que tuvo que leer dos o tres veces para comprender el texto.
    Interesante el contexto que nos lleva a reflexionar el autor.
    La vida de cristianos que todos decimos tener, sin embargo no logramos ser...
    La razón, desde mi humilde parecer, es que actuamos más como hombres de ciencia y no como hombres de fe.
    Saludos.

    Leticia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Leticia, es la incoherencia propia del aquel que no tiene sus ojos puestos en el cielo. El camino a la "santidad" es duro, pero emocionante. Duro, porque en el dia a dia nos tropezamos hasta caernos de cara contra el suelo y a pesar de ello nos paramos y seguimos. Por otro lado, es emocionate, porque al realizar actos buenos, nos damos cuenta que estamos hechos para el bien.
      Es al final del dia que hacemos un inventario de cuanto hemos respondido a ese llamado de hacer el bien, como padres, esposos, hijos, amigos y sobretodo, como hijos de Dios.
      Como dice un proverbio ruso: "La mejor conciencia es tu almohada"
      Oscar Mejia
      Deapartamento de Formacion.

      Eliminar
  3. Elizabeth Lopez
    Este artículo me parecio muy interesante ya que se asemeja a la realidad, es mas lo comparti con otras personas en el facebook. Estoy de acuerdo con la opinión de Leticia.
    Muchas gracias Oscar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Elizabeth por difundir este artículo. Ojala la reflexión acompañe a los que lo reciban.
      Oscar Mejía
      Departamento de Formación

      Eliminar
  4. Es el perdón Sanador y puente para construir la aceptación .
    Cuando agradecemos , perdonamos y aceptamos a las personas de manera incondicional construimos relaciones trascendentes .
    Ejercer el perdón y la prudencia nos hace sentir mejor a nosotros como personas !

    ResponderEliminar